El valor de una empresa no se mueve arreglando una cosa. Se mueve cuando la dirección, las finanzas, la comunicación, los procesos y el capital empujan en la misma dirección al mismo tiempo. Eso es lo que casi nunca ocurre, y es exactamente lo que hace el método β.
Por eso no vendemos proyectos. Nos incorporamos como socio: entramos en la empresa, trabajamos las cinco palancas y nos quedamos mientras haya recorrido.
β es lo que tu empresa ya tiene. V es lo que puede llegar a ser. El método β es lo que mueve una hacia la otra.
Ordenar las finanzas sin generar demanda no hace crecer a nadie. Generar demanda sin procesos que la absorban rompe la empresa. Y financiar cualquiera de las dos antes de tiempo sale caro. Se trabajan juntas o no se trabajan.
Un socio con quien pensar las decisiones difíciles, fijar prioridades y preparar la organización para crecer.
Controlling, reporting, fiscalidad y estructuras de financiación que dejan de improvisarse.
Poner en valor lo que hace única a tu empresa, y convertirlo en demanda.
Procesos, software e inteligencia artificial que multiplican lo que rinde el mismo equipo.
Financiar el crecimiento con capital propio, o abrir y conducir la búsqueda de capital externo.
La visión sigue siendo tuya: nadie conoce mejor el negocio, los clientes y el oficio. El método pone el orden, el criterio y la ejecución.
Un socio no sustituye al empresario. Lo hace más fuerte.
No vas a recibir un informe de doscientas páginas que justifique nuestros honorarios. Aquí no se dedica tiempo a documentar el trabajo: se dedica a hacerlo, y a mirar cuánto falta para llegar.
Al empezar fijamos el punto de partida en facturación y EBITDA. A partir de ahí, lo único que se revisa es la distancia hasta el objetivo: qué la ha acortado, qué no, y qué se hace distinto el mes siguiente.
Dos indicadores, no veinte. Y son los mismos con los que cobramos: si la distancia no se acorta, no ganamos.
Cubre la dedicación de dirección. Deliberadamente bajo.
Ligado al crecimiento de la facturación y del EBITDA respecto al punto de partida.
Participación en los proyectos donde entramos como socios.
No facturamos horas. Es la forma más simple que conocemos de que nuestros intereses y los tuyos sean los mismos.
El variable se mide contra los dos indicadores del punto de partida. Cuando ambos crecen de forma sostenible, tu empresa vale más: es la misma vara que usa el capital riesgo para juzgar sus inversiones.